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Pedro Páramo

Conclusión

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Al leer Pedro Páramo por primera vez, es como si un gran vendaval hubiera arrancado páginas de un libro mayor; como si alguien hubiera eliminado varios episodios de la novela. Y es que Rulfo optó por los silencios, por las escenas cortadas para que sus personajes actuaran libremente. Por ello el lector debe reconstruir la historia, llenar esos vacíos y quedar así impregnado por la desolación y la frustración, incluso más allá de la muerte.

Como hemos visto, Rulfo creó Pedro Páramo a través de una estructura compleja y meditada. Así logró entremezclar al lector con la confusa historia que la obra narra, a la vez que cumplió con el propósito de renovar las técnicas narrativas.

Por otra parte, Rulfo se sirvió de Comala para recrear ese mundo desesperanzado en el que se mueven los personajes de su novela.

En cuanto a los aspectos técnicos y estilísticos, destacan los continuos saltos cronológicos y la mezcla entre ficción y realidad que, junto a la sobriedad descriptiva y a la elaboración escrupulosa, han convertido a Pedro Páramo en un clásico de la lengua española.

No obstante, la novela alberga numerosos enigmas que parecen escapar incluso a los propios personajes. Por un lado, el estado de los personajes es una duda constante en el lector, ¿están todos muertos? Asimismo, la frontera entre la vida y la muerte se presenta tan confusa que su oposición no es absoluta.

En Pedro Páramo confluyen la realidad y la ficción, la mexicanidad y la universalidad, la brevedad y la intensidad. A través de Comala, Rulfo presenta un mundo dominado por la culpa, el odio y la venganza, que puede situarse en cualquier lugar precisamente porque no está en ninguna parte, y porque puede estar en cualquier parte.

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